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APROA: Crear conciencia en el valor de los animales

La Asociación Protectora de Animales, mejor conocida por sus siglas como APROA, inició sus actividades en el país en 1982 bajo una concepción diferente de la protección de los animales: educación de la personas. "Quisimos ir más allá de una consulta popular, con una visión más futurista y crear conciencia en lo que significan los animales, el cuidado, protección, responsabilidad y cariño hacia ellos", expresó Cristina Camilloni, presidenta de APROA.

Muchas situaciones se presentan por desconocimiento. Citó el caso de gente que cree que no está haciendo daño al dejar un perro amarrado todo el día o dejarlo solo la mayor parte del tiempo y tan sólo ocuparse de pasarle comida y agua. "No es cierto, los animales sienten y sufren el abandono".

Es por ello que APROA desde que inició actividades ha llevado adelante diversas campañas educativas de protección a los animales. Por ejemplo, hace varios años dirigieron un operativo en contra de las corridas de toro, "algo que anteriormente no se hacía, hasta que logramos que se suspendiera ese espectáculo en Caracas". Ahora están adelantando una campaña en contra de la utilización de animales en los circos y del uso de pollitos en las ferias, muchos de los cuales incluso pintan. "Es una verdadera tragedia la que viven estos seres, pues no son animales domésticos. Es simplemente una crueldad sacarlos de su medio ambiente".

Señala Camilloni que tienen claro que se enfrentan a una labor a largo plazo, pues hay muchos intereses e ignorancia.
Hoy día APROA cuentan con dos sedes una ubicada en Santa Mónica y la otra en Cotiza. El gran amor que esta mujer profesa por los animales se ve restringido por el exceso de trabajo que adelantan que no dan abasto a las numerosas necesidades que se presentan casi a diario. "Entre las dos sedes tenemos un promedio de 60 animales entre perros y gatos".

El trabajo de APROA, además de la atención médica y sanitaria a perros y gatos, se extiende a las labores de emergencia, por ejemplo, en el caso de que un animal esté siendo maltratado "nosotros lo recibimos". También cuando se da el caso de un animal perdido, que se nota inseguro, desesperado, pues no está acostumbrado a andar realengo y puede ser víctima de que lo atropelle un carro, "nosotros lo cobijamos y luego lo damos en adopción", ya que cuando llega a APROA se siente protegido en el kennel. "Es una respuesta muy diferente a la del perro abandonado que trata de hacerse daño por la desesperación".

También APROA acepta cachorros de perros y gatos y todos los que se consiguen en la calle. "Hacemos esterilizaciones y ofrecemos información acerca de los beneficios de esta medida, pues se evita en la madre infecciones en las vías internas (biometra), así como también la aparición de tumores".

Otra de las funciones que cumple APROA es hacer labor sanitaria de apoyo a otras organizaciones independientes como Famproa, tal es el caso de esterilizaciones masivas en ciertas regiones del país. Asimismo, han apoyado a los damnificados a través de actividades de esterilización, desparasitación y vacunación de las mascotas durante las Jornadas de Famproa realizadas en Los Teques.

Agregó Camilloni que están llevando adelante campañas de responsabilidad para con las mascotas, pues no es aceptar un animal y luego abandonarlo a su suerte. Esta campaña la realizan en el diario Ultimas Noticias a través de un boletín que sale publicado el primer viernes de cada mes. "En éste tratamos diferentes temas educativos", puntualizó la presidenta de APROA.

Autor y Redactor: Nelly Ramirez.

 


Los canes San Bernardo guiaron a los soldados al albergue de Los Barros.

La saga de los perros héroes que salvaron a los conscriptos

“Andábamos a ciegas y los perros caminaron al refugio instintivamente, por eso nosotros los seguimos”, contó un recluta.

Los Ángeles Siempre se habla de 112 rescatados desde el refugio Los Barros. Suma de sobrevivientes que el sábado llegó sana y salva a la tenencia de Antuco a bordo de helicópteros Puma y que no cabían en gozo cuando, horas más tarde, se reencontraron con sus familiares en el regimiento de Los Ángeles. Pero esa suma es incorrecta. En realidad 114 fueron los salvados desde la alta cordillera de la Octava Región. A los uniformados que llegaron ese día hay que agregar dos nuevos integrantes, claro que sin uniforme. Eran Pontón y Raqueta, los perros raza San Bernardo que entre los brazos de cariñosos soldados bajaron desde los helicóptero usados por el Ejército para el rescate. Los canes, formados junto a los militares, escucharon la marcial arenga del general Cheyre ese día. Pese a su notable nerviosismo, se mantuvieron tranquilos ante la solemne llegada, salvo alguno que otro ladrido que fue acallado rápidamente por sus custodios. Los cuadrúpedos tuvieron un notable papel en el drama que se desencadenó en la montaña. Lo relata uno de los conscriptos, quien no quiso entregar su nombre. “Yo había visto en las películas que los perros San Bernardo andaban con un barrilito de trago salvando gente en la nieve, pero jamás me iba a imaginar que les debería mi vida”, contó.


A ciegas

El recluta agregó que “en verdad, nos salvamos gracias a los perros. Cuando la tormenta estaba muy fuerte, nos desorientamos por completo. No teníamos ningún punto de referencia, andábamos a ciegas. En ese momento, los perros comenzaron a caminar rumbo al refugio instintivamente, por eso nosotros los seguimos”. Pontón y Raqueta, como buenos soldados que vuelven del frente de batalla, disfrutaron ayer de la compañía de sus amigos, en este caso Tormenta y Avalancha. Todos disfrutaron de una suculenta ración de comida y de las caricias de sus adiestradores del regimiento.

Fuente: Ultimas Noticias de Chile. Autor: Pedro Vicario. Lunes 23 de Mayo de 2005.